Cambio de rumbo, ajuste o adecuación

29/11/2013 - 12:09 Hs  |  
Por Cristian Werner

Parece ser que los resultados de las elecciones de agosto y octubre determinaron un cambio de rumbo en la economía. Si bien este cambio de rumbo no es profundo y consistente con medidas de política económica que se tomen de manera integral, es al menos, una redefinición y adecuación a lo que la economía les está imponiendo.

Ya entramos en un proceso por el cual la economía está empezando a “pasar facturas” al manejo de la política económica que se viene implementando diría desde el año 2007 y que se profundizaron a partir del 2010 y desde noviembre de 2011 con la implementación del cepo cambiario.

Un modelo económico que se viene rigiendo por fuerte aumento del gasto público, déficit fiscal, consumo, tipo de cambio atrasado, emisión monetaria e inflación alta. Un modelo que ya viene dando señales de un agotamiento y que necesita ser corregido.

El cambio en algunos miembros del gabinete parece ir en este sentido. La llegada de Capitanich a la Jefatura de Gabinete le da un toque de sinceramiento y racionalidad al pensamiento económico. Capitanich sabe de economía.

La ya no presencia de Guillermo Moreno en la Secretaría de Comercio Interior abre un panorama diferente con expectativas en los agentes económicos. Habrá que ver.

La afirmación de Axel Kicillof como ministro de economía abre un interrogante en los mercados ya que el ministro viene ejerciendo el rol de viceministro en estos casi dos años. Años justamente en los cuales la situación económica empeoró.

En estos días se han tomado medidas coyunturales. El arreglo con Repsol por la expropiación del 51% del paquete accionario de YPF va en el sentido de recomponer relaciones internacionales para dar señales a los mercados y así ingresen los tan ansiados dólares al país.

Se comenta que la indemnización a la petrolera española será de unos u$s 5.000 millones más intereses (un 8% anual con dos años de gracia). Por lo cual los cálculos se estiman en que el monto total rondará los u$s 8.000 millones a pagar en bonos a 10 años.

Lo que llama la atención es el cambio de ideas del actual ministro de economía. Cuando se expropió YPF dijo que no se le debería pagar nada a Repsol.

Este arreglo con Repsol abre perspectivas para la llegada de inversiones externas para la explotación de Vaca Muerta en Neuquén.
La preocupación en el gobierno por la constante caída en el nivel de reservas en el Banco Central es evidente. Esta problemática se viene reclamando desde hace ya un par de años por distintos economistas. Ver el dato del nivel de reservas es clave para el funcionamiento de nuestra economía.

Las reservas en las primeras dos semanas de noviembre cayeron u$s 1.000 millones. Hoy se encuentran en u$s 31.400 millones. En lo que va del año han caído unos u$s 12.000 millones. Un dato preocupante por donde se lo mire.

El gobierno ha tenido que dejar de lado una de las banderas que venía sosteniendo, la del desendeudamiento. Por estos días viene encaminando acciones para recomponer vínculos con el FMI y el Banco Mundial. El arreglo por los juicios en el CIADI va en este sentido también, buscando dólares para inversión en infraestructura y para recomponer reservas.

El gobierno por medio de la administración flotada del dólar viene devaluando a un ritmo mayor estos últimos dos meses. Lo viene haciendo a un ritmo del 4% mensual (el doble que la inflación). Es decir, que a este ritmo de devaluación, terminará el año devaluando el peso por encima del 40%.

Esto constituye un riesgo que ha tomado el gobierno porque una devaluación determina que suban los precios al tener un dólar más caro. Pero es un riesgo que el gobierno toma porque el tipo de cambio está atrasado.

Con estas pequeñas devaluaciones diarias el gobierno apunta a mejorar la competitividad de la economía para que ingresen dólares vía exportación e inversiones, y por otro lado está tratando de llegar a unificar el tipo de cambio oficial con el paralelo, todo un desafío.

El tema de la inflación es muy preocupante. La suba de precios es constante en varios sectores, más aún en alimentos, principal consumo de la clase baja de la sociedad. No hay señales claras al menos por el momento para atacar este problema de fondo. Se está devaluando, y se sigue con una política monetaria y fiscal expansivas. Tres acciones que justamente no van en el sentido de contener la inflación.

El recorte de subsidios a la energía y el transporte ya parece haber provocado contradicciones entre Capitanich y Kicillof. En tanto que el jefe de gabinete ya dijo que se debería ir corrigiendo este tema, el ministro ayer defendió la política de subsidios.

Señales hay, cambio hay, esperemos que den buen resultado. Los tres o cuatro meses venideros son claves para ver cómo se encaminan estas cuestiones y otras más como por ejemplo el desfinanciamiento y endeudamiento que están teniendo algunas provincias.
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