El día que tratemos a los científicos como a los jugadores de fútbol.

05/08/2015 - 11:27 Hs  |  
Creatividad e Innovación son sinónimos de concentración de talentos, educación, diversidad y tolerancia al fracaso. En un momento en que la empresa de tecnología Apple vale más que el PBI de toda Argentina y el doble que el de Venezuela, debería posicionarse bien arriba en la agenda de los gobiernos la pregunta ¿por qué no surge en Latinoamérica un genio creativo de la talla de Steve Jobs?

Esta pregunta sí se la hizo el periodista argentino radicado en Estados Unidos -Andrés Oppenheimer- en su libro Crear o Morir, en el que argumenta que la esperanza para América Latina está en la innovación. En la actualidad -afirma el también columnista de The Herald Miami- la prosperidad de los países depende cada vez menos de sus recursos naturales y cada vez más de sus sistemas educativos, científicos e innovadores.

¿Dónde reside la importancia de la innovación para las economías de los países? Se puede responder a esta pregunta citando el caso de Singapur y Luxemburgo que, no teniendo prácticamente recursos naturales, están dentro del grupo de naciones que tienen mayores ingresos per cápita, apareciendo en el top 10 en el Índice Mundial de Innovación; mientras que otros países petroleros, como Nigeria y Venezuela, poseen altísimos niveles de pobreza. Afirma Oppenheimer “un programa de computación exitoso, o un nuevo medicamento, o un diseño de ropa novedoso valen más que toneladas de materias primas.”

El Índice Mundial de Innovación (Global Innovation Index), que se publica anualmente desde 2007, clasifica a 143 países en materia de innovación basándose en el análisis de 81 indicadores. El Índice es elaborado de forma conjunta entre la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual -OMPI-, la Universidad Cornell y la prestigiosa escuela de negocios francesa INSEAD. En 2014, el último año medido, el puesto número uno fue para Suiza, y figuraron en los primeros lugares Reino Unido, Suecia, Finlandia, Países Bajos, Estados Unidos, Singapur, Dinamarca, Luxemburgo y Japón. En América Latina, Chile es el mejor posicionado en el puesto 46, Brasil obtuvo el lugar número 61 y Argentina figura en el 70, inmediatamente arriba de Vietnam y Uruguay.

La pregunta, entonces, es cómo hacer para que nuestros países produzcan el entorno adecuado para que florezcan más científicos de renombre e innovadores que nos posicionen más arriba en los rankings mundiales (no por mero capricho competitivo, sino para aspirar a mejores ingresos económicos). Oppenheimer aventura algunas respuestas aplicables a Lationoamerica, aclarando que ninguna de ellas de forma independiente son la respuesta. En este artículo completaré las ideas con datos relacionados a nuestro país:
Calidad educativa: tanto en el nivel de contenidos como en la orientación educativa. Argentina obtuvo el puesto 63 de un total de 64 países evaluados con el test PISA, que mide el rendimiento de los jóvenes de 15 años en matemática, lectura y ciencia; pero que también realiza una encuesta que busca comprender cómo viven los adolescentes el paso por la escuela. No resulta raro que Singapur, Suiza, China, Japón y el Reino Unido tengan los puntajes más altos. Las políticas educativas deben fomentar también un mayor ingreso de estudiantes a carreras científico-técnicas. En Argentina la matrícula se inclina principalmente hacia las carreras humanísticas. Según el economista y miembro de la Academia Nacional de Educación Alieto Guadagni “los países que avanzan están graduando en ciencia y tecnología del 25% de la matrícula para arriba y nosotros [en Argentina] estamos en el 14 %”.
Menos burocracia: según datos del Banco Mundial en Argentina hacen falta 14 trámites y 25 días hábiles para iniciar un negocio simple como un comercio (en caso de tener que constituir una sociedad los plazos se extienden considerablemente). En Estados Unidos y otros países industrializados como el Reino Unido solo se requieren 6 trámites que se completan en 6 días.
Inversión en parques tecnológicos: un informe sobre Parques Científicos y Tecnológicos del Banco Interamericano de Desarrollo -BID- afirma que estos parques son “uno de los instrumentos más comunes, pero también más controvertidos, de las políticas de innovación a nivel mundial en la actualidad”. Latinoamérica está tratando de replicar el éxito de Silicon Valley, en California, o de Cambridge, en el Reino Unido. “En menos de 20 años se ha pasado de la nada a casi 150 parques”. Sin embargo, según el informe que analizó ocho países latinoamericanos (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú, Uruguay y Venezuela), “los resultados están lejos de conseguir el impacto deseado”. De todos modos, la proximidad entre universidades y empresas es siempre productiva, será cuestión de mejorar la política de los Parques.
Cultura propicia: entendida como una que acepta e integra las minorías étnicas y las orientaciones sexuales a la vez que integra colaborativamente el aporte de científicos y creativos de distintas áreas de estudio en ciudades atractivas con diversidad de actividades culturales. Argentina es pionera en la región por haber incorporado a su legislación el matrimonio igualitario y está aceptando cada vez más la movida de “nerds bohemios” que visten y trabajan descontracturadamente porque, en contrapartida, resultan megaeficientes.

Oppenheimer insiste en que estas variables, si bien son importantes, no son determinantes de forma aislada. Se inclina por una quinta respuesta o teoría: “el principal motivo por el que no ha surgido un Steve Jobs en nuestros países [latinoamericanos] es que tenemos una cultura social y legal que no tolera el fracaso. Los grandes creadores fracasan muchas veces antes de triunfar y, para eso, hacen falta sociedades tolerantes al fracaso”.

Inmediatamente recuerdo al neurólogo y neurocientífico argentino Facundo Manes, quien es rector de la Universidad Favaloro, así como también creador y director del Instituto de Neurología Cognitiva y el Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro. Manes, en su libro Usar el Cerebro afirma, sostenido en fundamentos científicos, que “para ser creativo hay que estar preparado, ser un poco obsesivo, un poco loco (aunque no mucho), entender el problema de manera simple, ser valiente, estar relajado y dispuesto a equivocarse”. Interpreto así que la ciencia refuerza las hipótesis esbozadas por Oppenheimer.

Por mi parte agrego una respuesta más, la sexta, que aplica a varios países de América Latina pero prefiero dirigir al nuestro: Argentina va a ser líder en innovación y desarrollo cuando tratemos a los científicos como a los jugadores de fútbol. Cuando a los niños se les pregunte: ¿qué querés ser cuando seas grande? y respondan: “científico”. La ciencia, como el fútbol, es para apasionados. Para esto se debería empezar por darle a nuestros innovadores, además de recursos de todo tipo y posibilidades de desarrollo, la misma difusión y reconocimiento para que se los valore como a los verdaderos héroes que son.-
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