Déficit récord en el comercio exterior de manufacturas

11/05/2017 - 9:16 Hs  |  
En el primer trimestre de 2017 se atenuaron las mejoras observadas el año pasado en materia de comercio exterior: el superávit de productos primarios y agroindustriales disminuyó y el rojo industrial alcanzó niveles récord.

En diciembre de 2015, el gobierno de Mauricio Macri tomó diversas medidas para dinamizar al frente externo: la flexibilización del mercado de cambios, la eliminación casi total de las retenciones y cupos a las exportaciones y el reemplazo de las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI) por el esquema de régimen de Licencias No Automáticas de Importación avalado por la Organización Mundial de Comercio, entre otras.

Como respuesta a estos cambios, el intercambio comercial retornó a terreno positivo el año pasado, alcanzando mejoras significativas en los saldos de los grandes rubros. El superávit de Productos Primarios (PP) volvió a crecer, tras tres años consecutivos de caída mientras que el superávit de Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) se contrajo mínimamente. De hecho, el superávit conjunto de estos dos sectores (principales beneficiarios de la reducción de retenciones y eliminación de los cupos a la exportación) superó los U$S 35.000 millones (+5,4% anual).

El incremento del superávit de Productos Primarios y Manufacturas de Origen Agropecuario permitió volver a cubrir en su totalidad el déficit del sector industrial, e incluso superarlo (+13,5%). Ello no obedeció sólo a la mejora de las ventas de productos agroindustriales, sino también a la reducción del déficit del complejo manufacturero: el rojo del sector pasó de US$ 32.000 millones en 2015, a poco más de US$ 31.000 millones del año pasado (-3% anual).

Lamentablemente, la caída del déficit de las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) no respondió a un aumento de las exportaciones (mantuvieron su tendencia decreciente cayendo -6,7% en 2016), sino a una mayor caída del valor importado (-4,4% en el año). Más aún, dicho retroceso obedeció también a la reducción de los precios internacionales de productos manufacturados (-4,2% i.a.).

De manera análoga, en el último año, el déficit energético se redujo significativamente (pasó de US$ 4.585 millones en 2015 a US$ 2.760 millones el año pasado), producto no del aumento de las exportaciones (cayeron, por quinto año consecutivo, 11,5% anual), sino de la fuerte reducción de las compras del exterior (-30,5% en 2016). La caída del precio internacional de los productos energéticos impactó más en las compras que en las ventas del sector y, por ende, el recorte en la sangría de dólares de este sector respondió a una mejora de los términos de intercambio.

En definitiva, durante su primer año de gestión el gobierno revirtió la tendencia negativa que mostraron los grandes rubros desde la imposición del cepo cambiario. Sin embargo, durante el primer trimestre de este año la mejora se revertió.

El recorte en del superávit de materias primas y la agroindustria (-5,2% i.a., llegando a US$ 7.300 millones), fue acompañado de una profundización del déficit industrial -+5,2% i.a., superando los US$ 8.200 millones-, el mayor rojo para un comienzo de año desde que hay registros.

Así, en los primeros tres meses de 2017 el superávit conjunto de Productos Primarios y Manufacturas de Origen Agropecuario cubrió menos del 90% del déficit del sector industrial, cociente similar al de 2015.

Una vez más, la dinámica de las importaciones explicó este resultado. En el caso del sector industrial, el avance de los envíos al exterior (+8% i.a., mejora que obedece en parte a la baja base de comparación), fue más que compensada por el crecimiento de las importaciones (+6% i.a. en el primer trimestre de 2017), producto de la leve recuperación de la actividad y, principalmente, de la apreciación del tipo de cambio real.

Lo que morigeró este resultado fue el sector energético, cuyo déficit en los primeros tres meses del año continuó en retroceso, al pasar de US$ 440 millones en el primer trimestre de 2016 a US$ 260 millones en igual período de 2017 (-40% i.a.). Más importante aún, el recorte del rojo obedeció al fuerte crecimiento de las exportaciones (+37% i.a., explicado íntegramente por el salto del 40% i.a. de los precios).

Aunque el año pasado el intercambio comercial volvió a arrojar superávit, este se debió principalmente a la recesión y a la mejora de los términos del intercambio. A nivel de grandes rubros, el resultado de 2016 dejó entrever una mayor dependencia del superávit de productos primarios, único complejo que logró un alza significativa de sus exportaciones.

La elevada dependencia a las exportaciones de Productos Primarios aumenta la vulnerabilidad ante factores exógenos (clima y precios internacionales). Es deseable agregar valor a estos productos y lograr una mayor diversificación de la matriz exportadora. El creciente atraso cambiario en un contexto de menores restricciones a las importaciones, no es el camino.
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